¿Y cuando se acabe el petróleo?


¿Y cuando se acabe el petróleo?

La crisis a energética viene amenazando desde algunos años , por lo que los investigadores argentinos y del mundo buscan alternativas trabajando con recursos renovables y menos contaminantes. La ingeniera Daniela Romano, en charla con MediosLentos.com, explicó todo lo que hay que saber sobre biocombustibles, recurso que permitiría “ampliar la matriz energética” y así reducir la dependencia al petróleo, en especial en automotores.“Un biocombustible a diferencia de un combustible común como es la nafta, el gasoil y el kerosene, que derivan del petróleo se obtiene a partir de biomasa, es decir, de recursos orgánicos que son renovables, no como el petróleo que en algún momento se tiene que acabar. Son biodegradables y contaminan menos.”, explicó Romano, quien dirige el Grupo de Energías Renovables de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires.La ingeniera desarrolló que hay diferentes biocombustibles líquidos, sólidos y gaseosos, según el estado de agregación. Los líquidos más conocidos son el biodiesel, el bioaceite y el bioetanol. Éste último se usa para solventes en pinturas, para la obtención de polímeros y en cosmética. Es exactamente igual al alcohol que se consigue en farmacias y la única diferencia es que no proviene del petróleo. Como combustibles gaseosos encontramos el biogás y el gas pobre, y como sólidos las briquetas o el carbón vegetal. Para los diferentes biocombustibles se parte de diferentes materias primas con características determinadas y se necesita un proceso de producción diferente en cada caso. El gasoil tiene las características parecidas al biodiesel, y el bioetanol tiene características parecidas a la nafta. “Por eso es tan importante para todos los países, ahora que estamos con crisis energética desde hace algunos años, poder producir estos biocombustibles que son alternativos para uso automotor.»Existe una polémica en éste tema que indica que los recursos orgánicos utilizados como materia prima pueden ser alimentos como el aceite de soja. Sin embargo la Ingeniera Romano aclaró: “Según el biocombustible que quieras fabricar se puede partir de materias primas alimenticias o no. En el biodiesel, que es lo más criticado, se necesita un aceite que en general es de soja, pero también se pueden utilizar aceites no comestibles como de jatrofa, de tun o de ricino, y se pueden usar grasas animales que son prácticamente no comestibles. También se usan aceites vegetales usados. En muchos países, en Argentina también, pasan a buscar gratis por diferentes restaurantes aceite usado quienes fabrican, a partir de ahí, biodiesel. Con respecto al bioetanol, que es el que reemplaza a la nafta, se obtiene en general a partir de caña de azúcar pero se está trabajando a partir de residuos lino celulósicos, que son agrícolas y forestales. En este momento estoy dirigiendo una tesis doctoral en ese tema, específicamente para obtener a partir de cascarilla de arroz”.La ley 26.093 establece que habrá un corte obligatorio a partir del 2010 de 5% de biodiesel en gasoil y 5% de bioetanol en nafta para el mercado nacional. Esto quiere decir que en el surtidor de la estación de servicio estará la mezcla para el consumidor. Según resaltó Romano el problema es que actualmente todo lo que se produce de biodiesel se exporta y no hay nada pensado para mercado nacional.“Las industrias que van a invertir para producir a nivel nacional dicen que necesitarían algunos datos más detallados con respecto a los precios a los cuales se podría vender a mercado nacional, entonces por ahí haya algún decreto adicional con respecto a los precios para que las personas que inviertan sepan a cuánto lo van a poder producir y a cuánto lo van a poder vender. Se tendrá que esperar a ver qué pasa, si en estos meses que quedan habrán plantas para la producción nacional. Otra opción va a ser que de lo que se exporta parte quede en el país, pero todo va a depender de los costos y del precio de venta”, explicó Romano.Para fines de 2007 Argentina producía 180 mil toneladas de biodiesel y para fines de 2008 había una capacidad mayor a un millón doscientas mil toneladas posicionándolo en 2007 en el sexto lugar en el mundo de capacidad de producción y subiendo en 2008 al tercero luego de Alemania y Estados Unidos. “Argentina está muy bien vista por el resto del mundo, como antes éramos el granero del mundo ahora somos uno de los países potencialmente más importantes para producir, justamente por la industria aceitera que tenemos, consolidada ya desde hace años y respetada en todo el mundo”, comentó la investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET).Estrategias del tercer mundoEn el grupo de energías renovables trabajan con biocombustibles líquidos fundamentalmente. Romano, que a su vez es profesora de la UBA, dirige la planta piloto de biodiesel que funciona hace un año, con la cual los alumnos de la Facultad de Ingeniería estudian la producción de una manera innovadora. Sin embargo no es tan simple cumplir con todos los requisitos del proceso de producción ya que muchos de los equipos salen entre miles y millones de dólares.Para armar dicha planta, alumnos de ingeniería mecánica a punto de recibirse realizaron diseños y fueron a distintas empresas nacionales e internacionales a pedirles que donaran diferentes equipamientos, y la armaron en la facultad reduciendo así los costos. La UBA también colaboró con un subsidio para ponerla en marcha. Pero al biodiesel de la planta hay que medirle propiedades, algunas que son imposibles por el costo, ya que, por ejemplo, hay dos motores de 250 mil dólares para medir número de cetano, que es una de las propiedades. En el país solo las petroleras cuentan con estos equipos, y además existen otras máquinas para medir propiedades cuyo costo ronda los 20 mil dólaresA pesar de las trabas económicas Romano y su equipo se las rebuscan para achicar costos y poder seguir realizando su trabajo. “Con alumnos de tesis, o que se están por recibir de ingenieros, armamos nosotros, según las normas, esos equipos, y nos cuesta mucho más barato. Por otro lado, podemos medir propiedades a temperatura ambiente pero para medir a temperatura de combustión del motor, no se puede, entonces hacemos modelos matemáticos que nos permiten predecir esas propiedades a las temperaturas altas. También medimos propiedades que no piden las normas como las propiedades eléctricas, pero que permiten seguir el proceso y ver la calidad. Otra línea de investigación es correlacionar propiedades, es decir, midiendo una se obtener la otra. Medimos la que es más simple, con el equipamiento más económico y a partir de ahí deducimos cual sería el valor de otra propiedad que te exigen las normas”, relató la ingeniera.AutorPor Daniela Raschcovskydaniela@medioslentos.com