Susana Trimarco: “No tengo vida, ni paz, ni nada”.


Susana Trimarco: “No tengo vida, ni paz, ni nada”.

Medios Lentos entrevistó en exclusiva a la madre de Marita Verón, quien continúa la búsqueda desesperada de su hija, que está desaparecida desde 2002. Su lucha ha servido de inspiración para otras mujeres, pero en especial ha contribuido al avance contra la trata de personas: “Sola como madre recuperé a 129 chicas, y con la fundación ya llevamos más de 900 chicas”. Su batalla no es sencilla: “Me trataban de loca, que me hacía la película, que mi hija era prostituta, que yo era prostituta”, detalla.Los invitamos a leer la entrevista y a ver el video de la misma que se encuentra al pie de la nota.¿Qué hacés con la información que te llega?Todas las informaciones que recibo, se las paso a la Justicia. Luego, hago que la Justicia investigue y haga lo que tiene que hacer para llegar al paradero de mi hija. No creo hasta no ver. Hasta acá, todas las investigaciones fueron: hacer excavaciones, ver si mi hija está muerta o viva, ir de aquí para allá…Hasta que no veo, no lo creo. Lo tengo claro en mi mente y en mi corazón. Me pone muy triste, pienso todos los días de mi vida el calvario que mi hija pasó y sigue pasando estando en manos de esa gente tan mala y tan perversa -tanto hombres como mujeres-. Me duele como mujer que haya mujeres que hacen lo que hacen. Creo que de la Justicia divina nadie se salva.Hacenos una pequeña semblanza, recordemos a Marita ¿Cómo era ella?Al igual que Mica (N.del R: la nieta de Susana Trimarco), Marita siempre fue, desde niña, una chica alegre. Le gustaba cantar, bailar, dibujar… no se quedaba quieta ni un instante. Mi nieta Micaela y Marita en ese sentido, se parecen a mí, no me puedo quedar quieta. Trabajo todo el día haciendo cosas para mi casa y para la causa, buscando datos, etc. Mi hija es una buena madre, una buena persona, solitaria. Cuando nació Mica, pintó su habitación de colores junto a su hermano. Tenía una maquina de coser con la cual hicimos unas cortinas y unos almohadones para Mica. Una muy buena madre, mezquina con su hija -me la mezquinaba a mí-.Tenía muy bien sabidos los horarios en los que su hija debía desayunar y almorzar. Le preparaba su comida especial y a las 12 del mediodía, Mica estaba con su sopita de verdura. En el departamento, se juntaban varios chiquitos a jugar. Marita los hacía pasar, los sentaba a la mesa, tomaban la sopita, etc.Pasó media hora sin Marita y con mi marido la salimos a buscar como locos: siempre avisaba a dónde iba y no quería dejarla a su hija. Nunca me dio trabajo mientras cursaba el secundario. Mi hija no tenía las mejores notas, tenía un 7 u 8 pero siempre fue muy responsable. Nunca le gustó matemática, se pagó un profesor particular, iba, se preparaba, iba al colegio y era muy responsable.¿Qué pasó el día que desapareció de tu vida? ¿Te imaginabas ser una persona tan fuerte?Desde muy chica tuve carácter fuerte, pero cuando nacieron mis hijos los crié con mucho amor. Mis hijos no me dieron trabajo: no renegaban. Siempre fueron normales. Mi hijo varón, pese a sus 22 años me avisaba a dónde iba y con quién iba: conocía a sus amigos. No quería que mis hijos duerman en otras casas, no lo hacían. He sido una madre muy cuidadora y les puse límites. No han conocido golpes ni chirlos ni nada de eso. Tampoco nos dieron motivos para hacerlo. Cuando me pasó esto con Marita me agarró un ataque de desesperación. Empecé a gritar y a llorar. No sabía qué hacer ni qué pasaba: no sabía que existía la trata de personas. La buscaba y buscaba a mi hija con una desesperación y una angustia, un presentimiento malo pero no sabía qué. Era un presentimiento de madre. Los crié con mucho amor y cariño: los sigo mezquinando como algo mío. La sigo buscando y no bajaré los brazos nunca: nunca la voy a abandonar.Contanos cómo es que te tuviste que disfrazar de prostituta…Me resistía a creer que el tema de la prostitución existía, que secuestraran mujeres para la explotación sexual. Una mujer nos dio noticias e información, nos dio muchos datos. Empezamos a investigar de qué se trataba. Yo le decía a mi marido que estaba mintiendo, no podía creer que aquello existiera. Descubrí que era verdad y me desesperé. Lloraba a gritos todos los días, puro dolor. Me resistía mucho en creer estas cosas y tuve que aceptarlas. Descubrimos que un policía riojano quiso secuestrar una chica y llevarla a La Rioja, y lo detuvieron. De su agenda salieron varios datos: yo me puse a investigar por todos lados. Me hice pasar por prostituta para sacar datos de este tipo: ahí me di cuenta que era verdad y la verdad no tenía paz, no tengo vida, ni paz, ni nada. La verdad era esa realmente. Tuve que enfrentar todo eso, endurecer mi corazón, tratar de no llorar ni poner en riesgo mi salud, porque si yo caía en una silla, en una cama llorando, no iba a hacer nada. Se me vino la idea de meterme en esos lugares, hacerme pasar por aquella gente, decir que me mandaba ese personaje y descubrí todo esto. Es la única manera de sacar las cosas a la luz. Buscando a mi hija fui encontrando otras chicas que iban brindando nuevas informaciones. De esa nueva información que obteníamos se abrían otros abanicos de investigaciones. Sola como madre recuperé a 129 chicas. Y con la fundación ya llevamos más de 900 chicas. Impresionante, pero, si yo hubiera tenido en aquel entonces toda esta experiencia, tendría a Marita conmigo. Desgraciadamente, no sabía de qué se trataba todo esto. Nadie hablaba de esto, estaba oculto en la Justicia, en la policía y en el poder político.Además cambiaron una ley. Ahora es «trata de personas».No había ley de trata de personas, no estaba tipificado el delito. Ahora se está llevando a juicio oral y público en un tribunal ordinario. En ese tiempo estaba caratulada como «Desaparición de persona, promoción de la prostitución y privación ilegítima de la libertad.» Usaron otras técnicas legales para caratular la causa y después, cuando yo me daba cuenta cómo la iban desplazando a mi hija, me di cuenta que era un delito federal. Tenía que hacerse cargo un Juzgado Federal, que tenga jurisdicción en todas las provincias. No hubo buen curso en el caso de mi hija porquela Justiciaes lenta: tarda en sacar los decretos y los exortos. Además, la policía, el mismo Poder Judicial, filtraba las informaciones, demoraban los órdenes. Pasaba un día más y no encontrábamos a mi hija. Conla Leyes distinto: si hay que recuperar a una chica salteña, actúa la justicia federal, se hace el operativo y se recupera a la víctima. Dentro de la fuerza hay policías corruptos, cómplices de estas mafias.Poder político, económico y empresarial. Estuviste muy sola en todo este asunto.Sí, estuve muy sola. Me trataban de loca, que me hacía la película, que mi hija era prostituta, que yo era prostituta. Los delincuentes les pagan a los abogados para que hagan eso: mientan y despotriquen contra la familia de la víctima, para que las ensucien. Ahora que fui sembrando semillitas haciendo denuncias en cada ciudad y en cada provincia fui encontrando aliados que no son corruptos y están comprometidos con esta temática. Se creó la dependencia específica de trata de personas dentro del Ministerio de Justicia. Gracias a Dios, por mi lucha y por el dolor de mi familia se hicieron muchas cosas. En este momento no me encuentro más sola, hay muchas personas que están buscando, poniendo su granito de arena. Eso me da mucha fuerza, me fortalece mi alma.Les han otorgado un lugar para hacer un jardín ¿Nos podes contar un poco más?Firmamos un convenio con el intendente de San Miguel de Tucumán, Domingo Amaya. Nos entregaron una casa muy linda que hay que arreglar y adecuarla para que funcione un jardín maternal. Tenemos el equipamiento pero lanzamos una campaña de colaboración para terminar con las distintas tareas: albañil, electricidad. Que nos ayuden con lo que puedan, con lo que sea. Ya se comunicaron con nosotros dos empresarios para ayudarnos a dirigir la obra. Luego: leche, pañales, etc., todo eso vamos a necesitar para los niños. El centro maternal será completamente gratuito para las víctimas de trata de personas, para madres solteras y madres con problemas de violencia familiar.¿En qué se te puede ayudar?En muchas cosas: comprometiéndose cuando vean algo relacionado, a una niña o una mujer que esté en riesgo o cuando vean algún movimiento raro, que lo denuncien de forma anónima. Las personas por ahí no se animan a denunciar prostíbulos ocultos. Descubrí que en departamentos tucumanos en donde funcionan prostíbulos, los dueños son policías, esa clase de cosas. También, colaborar con las víctimas, no maltratarlas. Las chicas miran al piso, las hacen de menos. Como mujer, como madre, creo que hay que ayudar a estas chicas para que sigan adelante. Tienen sus hijos, su familia, etc. Ayúdenlas en la parte humana y en lo material. Con la fundación, hicimos charlas en los colegios para que los chicos estén prevenidos. Los directores les piden a los chicos que donen yerba, azúcar o arroz. Todo eso se junta y les armamos un bolso con alimentos. Hicimos charlas para más de 15.800 alumnos de colegios secundarios, llevamos nuestros libros de actas en donde los directores ponen la cantidad de alumnos que concurren.Ante una situación así, nadie mejor que el propio protagonista para describir su situación: “Soy una persona muy creyente. Con Mica le pedimos todos los días a Dios que nos dé Luz y nos enseñe el verdadero camino para dar con el paradero de Marita. Mi hija sabe que la voy a buscar hasta que la encuentre. Sabe que con Mica no podemos vivir sin ella, que no podemos vivir bien hasta que no sepamos dónde está y cómo está. La voy a seguir buscando. Como le dije a los delincuentes: no tengo paz yo, pero tampoco van a tener paz ellos ¡Que me devuelvan a mi hija! Eso es lo único que yo quiero”.[vsw id=»-cB8P9JgguQ» source=»youtube» width=»425″ height=»344″ autoplay=»no»] AutorLuciana Mazza ToimilLuciana@medioslentos.com