Sudán enfrenta su destino


Sudán enfrenta su destino

Desde su independencia del Reino Unido en 1952, Sudán vivió inmerso en una guerra civil que costó dos millones de víctimas y el doble de desplazados. Ahora, como parte del proceso de paz abierto hace seis años, el sur del país podría convertirse en una nación independiente. El reparto de las regalías petroleras se presenta como una de las claves para el futuro.Se aproximan momentos cruciales para Sudán, el país más extenso de África. El próximo 9 de enero se realizará un referéndum que decidirá si el sur del país, de población negra y mayoritariamente animista y cristiana, se separa del norte árabe que ostenta desde Khartoum, la capital, el gobierno central. .Esta elección forma parte de una serie de acuerdos celebrados en 2004 en Naivasha, Kenia, firmados por el vicepresidente de la República de Sudan, Osman Taha y por el líder del Ejercito Popular para la Liberación de Sudán (S.P.L.A.), John Garang..Este enfrentamiento bélico, que suele dividirse en primera y segunda Guerra Civil Sudanesa, forma parte de un solo conflicto que se extendió entre 1956 y 2005, con un alto al fuego conseguido en 1972 y roto nuevamente en 1983 a raíz del establecimiento de la sharia (ley islámica).La génesis del conflicto es muy parecida a la de muchos otros que tuvieron lugar en el continente negro luego de la ola independentista. Al repartirse África en la conferencia de Berlín de 1885, las potencias europeas reunieron en alrededor de 40 colonias unos 10 mil Estados, reinos, tribus y comunidades. En muchos casos, como el de Sudán, dentro de un mismo territorio quedaron englobados pueblos que acarreaban una ancestral historia de guerras y odios. Cuando lograron su independencia de la metrópolis, las diferencias entre ambas culturas, tan diferentes entre sí, no tardaron en aparecer. .En el caso sudanés, lo que en un principio fue un conflicto étnico desatado por el sometimiento que los árabes, dueños del gobierno central, ejercían sobre sus compatriotas negros, devino en una encarnizada lucha por los recursos naturales que se encuentran en el sur, especialmente grandes reservas de hidrocarburos tanto dentro de su territorio como otros offshore ubicados sobre el mar Rojo. .El acuerdo alcanzado en 2005 contemplaba varios puntos clave: la creación de un ejército de 39 mil hombres formados por soldados de ambos bandos, la aceptación por parte del sur de que la sharia continúe rigiendo en el norte, la coparticipación en las ganancias provenientes de las exportaciones sudanesas de petróleo y la autonomía por seis años del sur tras lo cual debería realizarse un referéndum por la independencia. .Precisamente, el gran desafío al que se enfrenta Sudán de cara a la elección es evitar que la posible secesión del sur provoque una nueva escalada de violencia y nuevamente la guerra civil. En ese sentido, una de las soluciones propuestas consiste en continuar repartiendo las ganancias provenientes del petróleo a pesar de la partición del país. De todos modos, pocos confían en que el gobierno de facto de Omar Hassan Al Bashir no tome represalias ante un resultado desfavorable para Khartoum. .Sin embargo, estos acuerdos no contemplan una solución a la otra gran cuenta pendiente que tiene Sudán: El conflicto de Darfur, una región al oeste del país donde miles de personas han muerto tras la limpieza étnica (Pese a que las Naciones Unidas lo califican oficialmente como crímenes de lesa humanidad) que las milicias islámicas de los yanyauid han llevado adelante en perjuicio de la población negra que además se ha visto obligada a emigrar en calidad de refugiados a países vecinos como Chad y la República Centroafricana, tensando las relaciones de estos países con el régimen sudanés. Por estos crímenes pesa sobre el presidente Al Bashir una orden de captura realizada por la Corte Penal Internacional.Con este escenario de guerra permanente, conflictos sin resolver y el fuerte antagonismo entre musulmanes y cristianos, Sudán del Sur se prepara para decidir su futuro. La última palabra la tendrá el pueblo. El mismo pueblo que sufre las consecuencias de los conflictos.AutorIgnacio Genisignacio@medioslentos.com