El stone perdido, que no se perdió


Cuenta la leyenda, y cuenta la historia, que tiempo atrás la banda británica The Rolling Stones supo cobijar a un Mick, que no era Jagger. Ese mismo Mick que se batía a duelo esplendoroso lleno de acordes y magia con nuestro amado Keith Richards.

Estamos hablando, ni más ni menos, que de Mick Taylor, quien debutó como stone en junio de 1969 en el recital de Hyde Park, en Londres, espectáculo que funcionó como tributo a Brian Jones, quien había fallecido 2 días antes.

Taylor fue ganando importancia y protagonismo en el grupo, no solo por su calidad musical sino por la ausencia de Richards, quien tenía problemas con el uso y abuso de drogas. Incluso Mick & Mick han llegado a componer canciones ellos dos solo. A pesar de esto la única canción que le da crédito como compositor es “Ventilator blues”, del tremendo álbum de estudio “Exile on main street”.

Mick T participó dentro de la banda desde 1969 hasta 1974. Su guitarra y su arte se aprecian en los discos “Let it bleed”, “It’s only Rock’n roll” y el ya mencionado “Exile…”.

A partir del poco crédito, sumado a otros problemas, es que empezó la rispidez de Mick T con el resto de la banda. Cuando volvió Richards de su recaída en las drogas la situación, lejos de mejorar, empeoró.

Taylor sentía que en la banda no solo no le daban el crédito que se merecía, sino que tenía que lidiar con los celos de Keith, ya que este último sentía que en los shows en vivo Mick T era de una calidad superior y lo dejaba a él en segundo plano.

En una entrevista con Gary James, Taylor se sinceró: “Yo estaba un poco molesto por no conseguir crédito por un par de canciones, pero esa no fue toda la razón por la que dejé la banda. (…). Nunca me sentí, y no sé por qué, pero nunca sentí que iba a quedarme con los Stones para siempre, incluso desde el principio”.

Mick Taylor y Keith Richards.
Fuente: https://www.plasticosydecibelios.com/homenaje-66-anos-mick-taylor/

En diciembre de 1974 Taylor dejó la banda… aunque la mística stone debe tener fuertes energías porque posteriormente colaboró no solo con los Rolling Tones y con la banda de Bill Wyman entre otros, sino que con el mismísimo Richards en su álbum solista “Talk is cheap”.

La piedra, esa que supo ser áspera por algunos momentos, se fue limando, se fue puliendo y dejó atrás algunos rencores y celos. En palabras de Richards: “Mick Taylor era un virtuoso terrible, yo era muy rústico”. Pensemos que de esa mezcla entre ese lado salvaje y ese lado virtuoso nacieron canciones, riffs, arreglos que quedaron en la historia del rock como himnos inperennes. Mientras uno era el más prolijo, pensante, el otro era el lado del alma, el corazón, expresados en una naturaleza avasallante, la misma que le puso cara al rock and roll y al rhythm and blues.

Existe una mística atrás de toda esta historia. El que se acerca a los stones difícilmente pueda desconectarse del todo. Esa piedra que, una vez que la alcanzas, la tocas y la vivís, hace que ya estés conectado siempre. Por más que explores otros horizontes, conozcas otras gentes, otras bandas, si pasaste por los Rolling Stones indefectiblemente te convertirás en uno de ellos, por más que pensemos que está perdido, que no está, que se fue.

Taylor supo darle su toque escencial una de las bandas imprescindibles en el rock. Más allá de los problemas y dificultades que ha transitado, su aporte resulta indispensable en la historia Stone.

Mick Taylor, el stone perdido que nunca se perdió.

Por: Florencia Fuentes