Lágrimas negras


tapiz 3Una aguja atraviesa un trozo de tela llevando hilo de color azul, después le deja lugar al negro y por último al blanco. Los tres colores serán los protagonistas, contarán una historia. El azul, el color del agua, representa las lágrimas. El negro, el del sufrimiento, y el blanco, el volver a empezar. Esa segunda oportunidad que suele darte la vida.

Así, una figura va tomando forma dentro de un cañamazo de 15 por 15 centímetros. A la historia la contará una mujer, dando vía libre a la imaginación y expresando con total libertad un motivo geométrico, abstracto, que únicamente tiene un fin: el de solidarizarse con otras mujeres, de no se sabe dónde, de cualquier parte del mundo, que fueron o están siendo víctimas de la trata con fines de explotación sexual.

“Lágrimas negras es un proyecto de investigación sobre la utilización del arte como instrumento de transformación social. Consiste en la creación colectiva de una obra de arte, un tapiz de dimensiones gigantes en el que puede participar cualquier mujer, cosiendo un trocito de este tapiz, el que nosotras llamamos lágrimas”, así explica en el video lanzamiento del “Black Tears Project”,  Alejandra Corral, la artista madrileña creadora del proyecto.

La obra tiene una figura central, una mujer recostada en una banqueta a quien su corazón se le ha parado de tanto llorar, porque ella ha sido una esclava, una esclava sexual en pleno siglo XXI.

Arte que reparte
Desde hace 5 años, la artista madrileña Alejandra Corral, enfoca su trabajo mirando hacia los temas sociales, en torno a los derechos humanos de las mujeres y particularmente a la prostitución. Pensó que el arte tenía que tener una utilidad más inmediata, reflejando los cambios sociales y más aún, promoviéndolos.

Así se le encendió la chispa y se le ocurrió la gran idea: la creación colectiva de una obra de arte que ayude a la concientización social, a visibilizar y defender los derechos humanos de las mujeres y más concretamente, de aquellas que sean víctimas de la trata, explotadas sexualmente.

La idea bajó a la tierra y se encontró con muchas manos dispuestas a darle forma. Cuando se acabe, la obra será un tapiz que ocupará 28 metros de largo por 2 de ancho, donde habrán participado las manos de 2.600 mujeres.

Las bordadoras
Casi un año fue el plazo que se propuso Alejandra para que las mujeres, de cualquier parte del mundo que quisieran participar en esta obra colectiva, solicitaran el material a través de un email o personalmente. Y así, los trozos de tela y los hilos de bordar se repartieron por miles de manos voluntarias, que plasmaron allí una lágrima, o muchas, bordando puntada a puntada.

A estas alturas, “la obra mide 2 x 7 metros, lo que implica 650 cañamazos cosidos entre sí. Hasta ahora hemos entregado 2.245 cañamazos, y nos han devuelto 1.182 acabados (incluyendo los que ya están cosidos), y esperamos recibir el resto durante todo el mes”, me responde una entusiasmada Alejandra, a través de una conversación vía internet que ha tenido con quien les escribe.

La vuelta al mundo en 365 días
La obra finalizará a principios de junio y se expondrá por primera vez en el Campus público de Segovia “María Zambrano”, de la Universidad de Valladolid. Después viajará al tapiz 2Reino Unido, “esperemos que sea a Londres, estamos en ello”, aclara Alejandra, que no para de coser trozos bordados, porque esto es todo a pulmón, como diría la canción. “Ahora cuento con la ayuda de un grupo de 10 voluntarias” me escribe, y adivino en la frase un cierto alivio de tensión para su espalda y sus manos, entre agradecido y esperanzador.

El tapiz se montará en trenes y aviones, viajará por 33 países del mundo. Se lucirá por varios estados europeos y por algunos asiáticos: Corea, China, Filipinas, saltará para África: Egipto, Kenia, y otros muchos de Sudamérica.

“Aún no los tengo confirmados, ni el itinerario ni el calendario, ojalá los tuviera”, me aclara. “Cuando regrese a España, aproximadamente en un año,  la obra será subastada” concluye Alejandra.

El dinero recaudado irá para “Proyecto Esperanza”, que desde 1999 desarrolla en Madrid un programa de apoyo para mujeres víctimas de la trata con fines de explotación sexual, y también para la “Fundación Amaranta”, una organización que lucha contra la esclavitud sexual de niñas en el Distrito Rojo de Siliguri, al norte de India, un sitio estratégico, dado que es allí donde se produce el mayor número de tráfico de mujeres de origen asiático.

Lágrimas negras y números escalofriantes. La Oficina de Estadística de la Unión Europea, Eurostat, estimó que entre los años 2008 y 2010 fueron unas 26.500 mujeres víctimas de la trata en Europa, de las cuales solo se detecta 1 de cada 20, según las estimaciones de las Naciones Unidas, (Oficina contra la Droga y el Delito). De ahí, que éste organismo concluya que “La explotación sexual es la forma de trata más detectada, donde las mujeres son sus principales víctimas”.