
Un hombre extra ordinario
Hombres antena; Harvey Pekar y su American Splendor.
American Splendor es un “tebeo” ¡malditas ediciones españolas!...perdón, es un cómic, una historieta norteamericana, creada por Harvey Pekar, quien la guionaba, escribía y no dibujaba, desde hace ya casi treinta y pico de años atrás. A pesar de ser un comic, en American Splendor no hay superhéroes; de ningún tipo. Ni de los de antes, esos que participaban en tramas bastantes simples de luchas entre el bien y el mal, ni de los de ahora, que se comportan de manera ambigua, son más serios, y sufren, como cualquier hijo de vecino, desamores, problemas con el fisco y graves enfermedades, e incluso se mueren bastante seguido.
En American Splendor no hay animales antropomorfos que hacen chistes para que la gente se caiga de espaldas haciendo ¡PLOP!... no, tampoco hay de eso.
En fin, creo que en American Splendor, no hay nada fantástico. Más bien, todo lo contrario: mucha realidad, mucha vida cotidiana, mucha rutina. Ése tipo de vida: la de los lugares comunes; la del día a día en el trabajo, de destapar el inodoro, de viajar en colectivo, de gambetear a un amigo que nos va a pedir plata, la de pagar impuestos… la de las enfermedades a las que la obra social no le cubre el tratamiento. Ésa vida.
Pekar relataba sus propias vivencias, que - y ese era uno de los rasgos particulares de éste cómic - no eran muy diferentes a las de sus lectores. Sin embargo, no era un costumbrista o un observador chistoso: en las historias de American Splendor no hay ni deformación, ni exaltación, ni exageración, no se busca la belleza o lo fabuloso de “las pequeñas vicisitudes del vivir” como puede hacer, por ejemplo y como para mencionar a alguien que tenga cierto estilo autobiográfico en su trabajo, Liniers. Y tampoco estaba aquello de la reproducción de la cotidianeidad, y lo coloquial, en pos de llegar a un absurdo o un episodio cómico, como podría decirse que hacía Fontanarrosa (y aclaro, que simplificar la escritura del Negro con lo antedicho es injusto, pero lo digo solo a efectos de buscar un contraste). La manera de reproducir la realidad de Harvey era cruda y de tan cruda un poquito cáustica, pero por sobre todo, honesta. De hecho, la magia, el encanto del autor de American Splendor, era poder captar esos momentos corrientes, comunes, mundanos, e inconscientemente desnudarlos hasta que solo contaran la verdad, y nada más que la verdad detrás de las acciones de los protagonistas encerrados en los cuadritos.
Harvey Pekar murió el 12 de Julio de este año. Sin saberlo, sin pretenderlo, perteneció a esa especie de hombres-antena, que captan su entorno, lo decodifican y luego comparten el mensaje para construir algo nuevo. No quedan demasiados por estos tiempos. Por eso vale la pena avisar cuando se van.
¿Cómo me encuentro con Pekar?
La mayoría de su trabajo está dando vueltas en Internet en su idioma original. Hay muy poco material traducido al castellano: lo único que se encuentra son algunas ediciones especiales españolas, pero por suerte para los que no somos bilingües, también están disponibles para descargar. Existe una muy buena película sobre su vida llamada American Splendor, que también está disponible en la red, con sus correspondientes subtítulos.
Eso es todo.
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