Ricardo Rouvier: “Con la reforma política, la relación de la sociedad con los partidos, va a ser igual. Sólo se va a votar más veces”

Por Marcos López Beltritti
Colaboración: Victoria Ciccola

“Una reforma política modifica otros aspectos, lo que están impulsando es más bien una reforma electoral”, dispara Ricardo Rouvier, sociólogo, encuestador y uno de los analistas más importantes de la política argentina. “Solamente se modifican cuestiones del régimen electoral, el financiamiento durante las campañas y la publicidad política”, advierte.

El analista, centrado en las cuestiones relacionadas al proyecto que impulsa el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, considera que la reforma “disciplina y ordena el voto”, al reorganizar el actual sistema de partidos. “Esta reforma limita lo que pasó en 2003, con los neolemas peronistas”, explica, con relación al comicio en el que tres candidatos del PJ -Néstor Kirchner, Carlos Menem y Adolfo Rodriguez Saá- participaron de las elecciones generales. Con esta ley, el que pierde en la interna no puede ir a la general por otra fuerza.

Rouvier encuentra problemas más profundos que el ordenamiento de los partidos. “En la sociedad actual, caracterizada por la posmodernidad, la conciencia política está ausente o es muy débil”, analiza, y sostiene que los partidos tienen que volver a ser lugares de discusión y debate de ideas. En realidad, según él, “con esta reforma la relación de la sociedad con los partidos va a ser igual, sólo se va a votar más veces”, mientras que una reforma política profunda debería llevar a una mayor participación de la ciudadanía en la vida interna de los partidos.

 

 

Aunque considera que es “necesaria” una reforma más profunda, no deja de ver aspectos positivos en esta reforma que impulsa el Poder Ejecutivo y que espera llevar a Diputados el miércoles 18 de noviembre. Por ejemplo, destaca que los candidatos de cada partido pasan por “un proceso de legitimación” antes de llegar a la general.

Otras cuestiones son problemas que se han señalado en tiempos más recientes. Estas modificaciones a las leyes vigentes “le da un límite al financiamiento privado” y concentra la propaganda en los últimos treinta días antes de la elección: “la ley hoy no puede evitar que un candidato anuncie ideas para posicionar su figura y eso es un tema de discución”, señala, en alusión, sobre todo, a la propaganda que Francisco De Narváez realizó antes de las elecciones de junio.

“Creo que va a haber modificaciones al proyecto”, opina Rouvier, y destaca algunos de los posibles puntos de cambio. “Como está el proyecto hoy, los más beneficiados son el PJ y la UCR, que tienen presencia en todo el país”, sostiene. Por su parte, los partidos que no lleguen al 3% de los votos o a los niveles requeridos de afiliados no podrán mantener su legalidad, “un piso alto” para el sociólogo. Las negociaciones en el Congreso apuntan a flexibilizar esos requisitos.

“La sociedad civil es refractaria a la política y desea votar con lapsos largos”, advierte Rouvier, basado en la experiencia de Santa Fe, donde se aplica el sistema de internas obligatorias, abiertas y simultáneas. Sin embargo, y como también sucede en Uruguay, ese mecanismo vino a reemplazar a la ley de lemas, por lo que terminó considerándose a este sistema como “superior”. A nivel nacional, entre interna, elección general y, de ser necesario, ballotage, habría tres elecciones en muy poco tiempo para el mismo cargo.
 

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