
Proyecto de obtención de ADN en casos de delitos de lesa humanidad

El miércoles 18 de noviembre se logró que el Congreso de la Nación aprobara el proyecto de obtención de ADN por métodos alternativos, la creación de un nuevo Banco de Datos Genéticos y la posibilidad de que los organismos de Derechos Humanos se conviertan en querellantes en juicios por delitos de lesa humanidad.
“Estoy va a servir muchísimo para un progreso en el encuentro de nuestros nietos”, sostuvo la presidenta de la asociación de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, en una entrevista exclusiva con Medios Lentos. La iniciativa estuvo a cargo del Gobierno Nacional, con el aval de las Abuelas de Plaza de Mayo, en el marco del homenaje a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) por los 30 años de la histórica visita a la Argentina.
El documento de obtención de ADN consiste en la realización de nuevos procedimientos que permitan la extracción de muestras mínimas de sangre, saliva, piel y cabello sin violar los derechos humanos. Por esta razón, el proyecto establece que debe cumplirse “una causa probable entre el individuo y un delito de lesa humanidad, una orden judicial fundada y no debe implicar un riesgo para la salud de la persona sometida al examen”, entre otras condiciones. Según aseguró Carlotto, “no establece una extracción compulsiva de sangre como indicaron algunos medios”.
Por su parte, las Abuelas consiguieron dar un paso más hacia delante con la creación de un nuevo Banco de Datos Genéticos que garantizará, a través de la incorporación de nuevas tecnologías, la obtención, almacenamiento y el análisis de la información genética como prueba para el esclarecimiento de delitos de lesa humanidad y la identificación de hijos e hijas de personas desaparecidas. Desde 1987, el banco funciona en el Hospital Carlos Durand, pero a partir de la aplicación de la nueva ley, se convertirá en un órgano autárquico ubicado en el Ministerio de Ciencia y Tecnología de la Nación.
“Cuando se ponga en práctica va a facilitar que muchos se animen a venir a buscar su identidad”, afirmó la titular de la asociación de Abuelas de Laza de Mayo a Medios Lentos.
Uno de los grandes reclamos de los organismos de derechos humanos era su participación como querellantes en los juicios de delitos de lesa humanidad. Antes de su aprobación en el Senado, algunos juzgados no les permitían ser denunciantes en las causas.
La ferviente lucha que iniciaron las Abuelas de Plaza de Mayo hace más de tres décadas marcó un hito en la memoria y en la historia de los argentinos. La búsqueda de los ciudadanos a quienes arrebataron su vida y libertad todavía continúa. Martín Amarilla Molfino representa la historia del nieto número 98 que se dio a conocer en noviembre. Hijo del matrimonio desaparecido Guillermo Amarrilla y Marcela Molfino, comenzó su búsqueda a raíz de que el documento establecía su nacimiento en 1980 en el hospital de Campo de Mayo. Ante la sospecha, se presentó en la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (CONADI) y al realizarse el examen de ADN, su perfil genético no coincidió con ninguna muestra del banco ya que ninguno de sus familiares tenía conocimiento de su nacimiento. La declaración de un sobreviviente de Campo de Mayo confirmó finalmente su verdadera identidad.
Durante el IV Congreso Internacional de Foro de Periodismo Argentino, Carlotto sostuvo que “Cada nieto recuperado es un desaparecido con vida que se lo trae a la realidad”, y agregó: “Estos 400 nietos que faltan necesitan recuperar su historia, su nombre y su identidad”.
Tanto el proyecto de obtención de ADN como el nacimiento de un nuevo Banco de Datos Genéticos y el rol de los organismos de derechos humanos significan un progreso en la recuperación del derecho a la identidad que comprueba que la lucha nunca es en vano.
Victoria Ciccola











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