Ministerio de Educación: entra Bullrich, sale Posse

Sólo pasaron doce días desde que Abel Posse, el ya ex-ministro de Educación de la Ciudad, asumió su cargo. El rechazo de la oposición, de los gremios y de organismos de derechos humanos fue unánime desde que fue designado. Su lugar lo ocupará el diputado Esteban Bullrich.

Posse, ex-embajador y escritor, reemplazó a Mariano Narodowsky, salpicado por el escándalo del espionaje de Ciro James. Pero lo que parecía ser una renovación del gabinete del jefe de Gobierno Mauricio Macri terminó por ser un nuevo problema para la gestión del PRO.

(Los Kirchner) “impusieron la visión trotskoleninista de demoler las instituciones militares y la policía, como vengándose de los años setenta, cuando una minoría se alzó contra el Estado para imponer una revolución socialguevarista“, dice un artículo de Posse publicado en el matutino La Nación un día antes de su asunción.

“Los guerrilleros que rodean a los K lograron afirmar la tarea de demoler a las Fuerzas Armadas, (de) lograr que los policías se sientan más amenazados e inhibidos en la tarea represiva que los delincuentes en su agresión”, escribió el ya ex ministro de Educación porteño.

Todos los partidos opositores y los gremios docentes pidieron, entonces, que no asumiera. Francisco “Tito” Nenna, legislador kirchernista y dirigente gremial docente, consideró a Posse como “un personaje nefasto que no puede estar al frente de un sistema educativo”. Incluso el PJ y la UCR fueron especialmente duros con Posse. “Es una figurita repetida de una derecha que siempre asoma en los hombros de Macri“, sostuvieron los dos legisladores que tiene el radicalismo en la legislatura, que además calificaron la designación del escritor como “un insulto a la democracia”.

Sin embargo, Macri siguió adelante con el nombramiento de quien consideró un hombre “demasiado provocador”, y sostuvo que “lo que dijo, lo dijo como intelectual y pensador independiente, no como ministro de Educación”. Lo llamó entonces a dedicarse a los problemas de la educación porteña. El ahora ex ministro aclaró que el jefe de Gobierno no le pidió la renuncia.

Pero Posse intentó defenderse. En una extensa entrevista que ofreció a Página/12, intentó explicar otra de sus afirmaciones de su artículo: “Cuando se asesina disparando sobre alguien indefenso, a los 14 ó 16 años, no hay niño que valga, la entidad 'asesino' prevalece sobre la edad biológica”. Según el escritor, esta idea la tomó de “la Revolución Rusa”.

“La sancionó el Politburó luego de la guerra que se levantó contra los productores agropecuarios que se negaban a la socialización“, se justificó. Lo que olvida mencionar es que esa socialización, forzosa, fue parte de las políticas de Stalin, cuyo régimen no sólo dio por finalizado el ciclo revolucionario, sino que dejó millones de muertos en campos de concentración, en uno de los genocidios más importantes del Siglo XX.

Lo cierto es que de cara a marzo, el ex diplomático iba a ser una traba para el comienzo de las clases. Ya lo habían anunciado los gremios, que además reclaman aumentos para 2010. Así lo admitió el propio Posse el día de su renuncia en declaraciones radiales, donde afirmó que se enfrentaba a un “muro gremial” y que espera con su alejamiento simplificar las negociaciones para el normal comienzo de las clases.

Marcos López Beltritti

 

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