
Mario Bonino: El primer periodista asesinado en democracia

Cuatro años antes del asesinato del fotógrafo de la revista Noticias, José Luis Cabezas, Mario Bonino – periodista y militante de la Unión de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires (UPTBA) – de 37 años fue secuestrado el 11 de noviembre de 1993 y cuatro días después apareció su cuerpo sin vida en las aguas del Riachuelo. Fue el primer periodista asesinado en democracia.
“Mario desapareció cuando se llevaba a cabo el seminario ‘La Radio de Fin de Siglo’ que tenía lugar en la sede de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE)”, narró la secretaria de Derechos Humanos de la UTPBA, Ana Villarreal, y comentó que “se suponía que iba ir a su casa a cambiarse y volvería para el cierre de la actividad, sólo iba a estar ausente un par de horas”.
Su mujer, Felicia Urbano, le recordó a Mario que le había prometido a su hijo, Federico quien por entonces tenía ocho años, que cuando volviera irían a tomar un helado, pero Maríto – así le decía su esposa - nunca regresó.
“Lo llamé a Daniel Das Neves y le dije que no había vuelto. Vino para mi casa y nos fuimos a buscarlo por todos lados”, contó la mujer del periodista asesinado como fue el día posterior a la desaparición.
El 15 de noviembre del mismo año, apareció el cuerpo sin vida de Bonino en las aguas del Riachuelo. “Fueron los peores cuatro días de mi vida”, confesó la viuda, quien recuerda que a pesar de haber sufrido estuvo acompañada por los compañeros del sindicato de prensa y que el apoyo de esas personas fue fundamental para ella.
“Mario era un militante de la organización, trabajaba en el área de prensa. En el último tiempo había asumido un compromiso con un trabajo muy particular, él llevaba a todos sus contactos en las agencias, radios y redacciones la información que publicábamos nosotros. Fundamentalmente referida al ataque que venían sufriendo los compañeros de prensa en ese momento”, explicó Villarreal.
La década del 90 tuvo la particularidad de que existieron constantes amenazas, persecuciones y atentados contra medios de prensa y periodistas, por lo que “todas esas denuncias que se hacían merecían una comunicación de parte de la UTPBA y Mario era el encargado de llevarlas, pero con la particularidad que él no se quedaba conforme con dejar un comunicado, insistía para que eso saliera al aire y que sea publicado. Trabajaba muchas horas, era un militante muy activo, tenaz y obsesivo”, especificó del trabajo del periodista la secretaria de Derechos Humanos del sindicato de prensa y aclaró que mas allá de la pérdida de un militante, está el ser humano excepcional que era y que su ausencia no la va a poder suplir nadie.
Ya pasaron 16 años de su asesinato y pocos recuerdan quien fue Mario Bonino y no porque los argentinos no tenemos memoria, sino porque su caso fue silenciado en los grandes medios a diferencia del asesinato de José Luis Cabezas. “Marito simplemente, porque en este país hay que decir simplemente cuando sos un militante, era un militante y un trabajador de prensa y Cabezas trabajaba para la revista Noticias”, explicó Urbano sobre el por qué de la diferencia del tratamiento de los hechos.
Además, no sólo los diarios no trataron el tema. El procurador especial designado por el entonces presidente Carlos Menem, Luis Gonzáles Warcalde, avocó su investigación en desprestigiar a Bonino con el argumento que había sido adicto a las drogas y que en vez de haber sido asesinado, se había suicidado por un estado depresivo, pero “Mario estuvo internado en Octubre de 1993 por una precordalgía – dolor en la parte central y delantera del pecho – le hicieron estudios y no tenía nada”, contradijo la viuda los dichos del procurador y aclaró que su esposo se había repuesto de su adicción hacía ya tres años.
Pocos meses después de haber sido designado, Warcalde se retiró sin resolver ninguno de los casos que tenía a su cargo sobre ataques a periodistas y lo único que dejó fue sucia la imagen del reportero militante.
Al mismo tiempo que aparecían las ridículas hipótesis sobre el suceso, la comisión de Esclarecimiento del Asesinato de Mario Bonino integrada por los periodistas Santo Biassati, Enrique Sdrech, Enrique Tortosa, Nancy Pazos, Nelson Marinelli, Pablo Llanto y el entonces Secretario de Derechos Humanos de la UTPBA, Nestor Restivo, presentaron dos informes que demostraron el asesinato como causa del fallecimiento del colega.
“Después de dieciséis años sigo pensando que viviendo en la Argentina sólo creo en la Justicia divina y no en la Justicia de los hombres, porque en el momento todos te dicen vamos a hacer algo, pero después se va acallando”, sentenció la viuda del periodista asesinado por denunciar la violencia que había contra los periodistas en la década del noventa y prefirió quedarse con el recuerdo de cómo era Bonino: “El era muy amigos de sus amigos, era el mismo en el trabajo que en casa, él se preocupada por la persona que tenia al lado”, rememoró con angustia Felicia Urbano.
Por Matías Ignacio Prez











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