
Malvinas: un homenaje histórico a los caídos

Por Victoria Ciccola
"Si quieren venir que vengan, les presentaremos batalla", bramaba orgulloso el golpista y militar Leopoldo Fortunato Galtieri el 2 de abril del 1982, dando inicio a la guerra por la soberanía de las Islas Malvinas, frente a una Plaza de Mayo colmada de gente. Dos meses después, la Argentina era derrotada por Gran Bretaña y comenzaba a ser recordada por la pérdida de 649 soldados que habían fallecido por la bandera celeste y blanca.
Hoy, luego de 27 años, 375 familiares de los caídos cumplen con un anhelo histórico: viajar al territorio malvinense a conmemorar a cada uno de los héroes que pelearon en la injustificable guerra.
“El acto que estamos realizando no tiene precedente en la historia del mundo. Nunca dos comunidades que se enfrentaron por las vías de las armas lograron realizar lo que estamos haciendo en este momento”, dijo el presidente de la Comisión de Familiares de Caídos en Malvinas e Islas del Atlántico Sur, Héctor Omar Cisneros, en el inicio de la ceremonia de bienvenida al primer contingente de 170 allegados que conmovidos visitaron el sábado 3 el cementerio de Darwin e inauguraron un cenotafio en honor a los ex combatientes.
El monumento, autorizado desde enero de 1999 por un acuerdo entre Carlos Menem y el premier británico Tony Blair, consiste en grandes paredes de mármoles en las cuales se detallan los nombres de los 649 caídos y se complementa con una cruz mayor en el medio. Es un homenaje a todos los soldados muertos en tierra y en las aguas del Atlántico ya que en el cementerio sólo yacen 247 soldados y únicamente 109 están identificados.
El segundo grupo de 205 familiares, integrado mayoritariamente por hermanos e hijos de los caídos desembarcó el sábado en el archipiélago. Durante una ceremonia en su honor, entronizaron la imagen de la Virgen de Luján, tras haber recorrido el país y ser bendecida en la peregrinación, para finalizar la inauguración formal del cenotafio.
Ambos viajes se lograron luego de una ardua lucha de diez años llevada a cabo por la Comisión de Familiares y, a su vez, actualmente por el gobierno de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner al obtener la autorización del gobierno británico para la inauguración del monumento y la posibilidad de cumplir el sueño de los familiares de pisar tierra malvinense.
Sin embargo, la batalla por la soberanía de las Islas Malvinas aún no ha terminado. La Presidenta les prometió a los familiares que exigirá sin cansancio que el Reino Unido acepte sentarse a dialogar. Denominado como “un enclave colonial en pleno siglo XXI”, Fernández ha reclamado ante varias juntas internacionales, como la 64ta Asamblea de la Naciones Unidas en septiembre, la falta de colaboración de los británicos por solucionar un conflicto que parece no tener fin.
Los 375 allegados representan uno de los mayores grupos de argentinos que viajaron a territorio malvinense tras la guerra en 1982. Desde 1991, la comisión junto con el Gobierno Nacional ha logrado 23 viajes a las islas. La particularidad de ambos grupos es que no sólo pudieron concurrir los familiares de los soldados fallecidos que yacen en el cementerio, sino que también los que perdieron a sus seres queridos en el mar.
“Es un gran paso que el Estado da con los caídos y sus familiares, además de lo que significa desde lo emotivo”, sostiene Marcelo Rosasco, ex combatiente del Regimiento de Infantería 3 de General Belgrano y, agrega: “Para mí es la esperanza de saber que también puedo volver en algún momento”.
Por otra parte, la secretaría de Cultura de la Nación organiza la muestra “Malvinas: islas de la memoria” en la que se exhiben las cruces originales del Cementerio de Darwin y más de trescientos objetos personales de los soldados, donados o prestados por los familiares y veteranos que participaron en la guerra. La exhibición se llevará a cabo desde el 8 al 15 de este mes en la Plaza de Mayo.
Los viajes al archipiélago no sólo simbolizan la lucha de los familiares de los caídos en la guerra para homenajear a sus seres queridos que dejaron la vida peleando por el país, sino también la esperanza de poder llegar a decir algún día que las Islas Malvinas son argentinas.











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