
Loco vos y loco yo

La historia de la locura es tan añeja como el mundo mismo. Ya Hipócrates en el siglo V antes de Cristo fue perseguido en Roma por Galeno por localizar el alma racional en el cerebro. Más adelante, en el 700 en América los mayas nombraron como “tzeniolal” al delirio y “coothan” a las alucinaciones. En el siglo XV los médicos de la época afirmaban que los enfermos mentales estaban poseídos y postulaban como única solución su exterminio. Otros, por el contrario postulaban que la locura podía extirparse con un cuchillo. Según Alvano, fue Darwin quien en sus escritos como “De Aegritufinum curatione” atribuyó la causa de la locura, a un absceso encefálico. Luego con la Ilustración los anteriores paradigmas se extinguieron y se abrió camino a las ideas antropocentristas y racionales. Hasta que en 1900 la aparición de Freud cambió la raíz de la psiquis humana, aunque se siguiera el camino de la cura a través de los tan conocidos psicofármacos, casi cotidianos en la actualidad de mucha gente que no está de remate. Hoy, siglo XXI hacer un retroceso en la historia de la locura “es muy loco” y da pie para peguntarse: ¿Realmente se trata de manera adecuada a las personas con problemas en la psiquis? Medios Lentos presenció un taller de arte para los internos del Hospital Municipal de Salud Mental José Tiburcio Borda que funciona desde junio de 2008 dirigido ad honorem por un grupo de estudiantes quienes forman parte del Movimiento estudiantil IUNA (MEI).
El taller se dicta en el comedor del hospital. Las personas internadas ese día terminaban de merendar pan con dulce leche y mate-cocido. Los profesores juntaron las mesas e hicieron una sola bien larga. Prepararon los distintos colores para pintar en bandejitas de telgopor. La madera y el papel madera listos para echar manos a la obra. Poco a poco los distintos hombres se acercaron. Se respiraba un ambiente repleto de alegría y afecto ante la llegada de los profesores y el inicio del taller. Todos muy educados llegan, saludan, piden cigarrillos... “¿Sabés cuál es la última?” se escucha una voz. “No, ni idea responde otro” y el primero contesta “La Z”… En este taller también hay espacio para recitar poesías y hasta para cantar canciones de Fito Páez, Pimpinela y un poco de Bachata. Por allí, otro hombre camina y de repente comienza a tirar patadas al aire. A pesar de que no dibuja no se va, se queda, mira, va, viene y hace algún comentario. Otro señor, llega con un short subido hasta el ombligo y su enorme panza al aire. Sonríe no como cualquiera, sino como un chico, tiene el coeficiente intelectual de un niño de 5 años. Le dice cosas lindas a las chicas y también a los chicos, tira besos y se sirve mate-cocido de una lata bastante grande. De a poquito pero se toma todo el contenido. Luego se sienta y pinta. Su dibujo, obra maestra de ese lunes fue un corazón con el símbolo de pesos en el centro. “Muy Loco” ¿no? O no tanto…
Alejo Boquet es quien organizó este movimiento y junto con otros 10 estudiantes de entre 21 y 32 años aportan lunes a lunes a esta iniciativa. Medios Lentos habló con ellos:
¿Todos los que están en el borda es porque están locos?
Hay de todo, acá está un tipo que está en la calle, otro que se sacó y se cagó a piñas, no tiene un buen abogado, entonces lo meten al Borda. Otro…. Porque la familia se hace la boluda. Hay gente que está acá porque no tiene nada y también los que necesitan atención. Hay de todo.
¿Mejor acá qué afuera?
Sí, porque afuera se encuentran con otro mundo. Acá por lo menos se tienen a ellos que se acompañan. Tienen comida, salud, lo que no tienen es trabajo… Como los presos salen a la calle y es un mundo nuevo. Afuera están solos. Como lo que le pasó a Pablito, un interno que formaba parte del taller, salía y vendía lapiceras y dibujos en la calle. Era un pibe que se movía bastante. En el taller se destacaba, tenía mucha disciplina. Lo volvieron a traer, decayó porque la familia lo dejo solo y ahora está todo hinchado por la medicación. Cuando le preguntamos nos dijo que estaba solo. El tema es que lo único que te dan cuando salís es el carnet de discapacitado que te deja viajar en el colectivo gratis. No hay una política social que reinserte a gente que estuvo acá dentro.
¿Cómo surgió la idea del taller?
Arrancó en un principio para que vengan y hagan lo que tengan ganas de hacer. Que sea un espacio de expresión. Después gradualmente fue tomando carácter de taller al incorporar consignas que fueron coordinadas con un médico. Igualmente nosotros tenemos nuestras pautas.
¿Cuáles?
Siempre se planteó la diferencia de no seguir un lineamiento desde la medicina occidental ni la psiquiatría. El arte para nosotros es como una terapia. A muchos de nosotros nos sirvió en determinado momento de nuestras vidas para salir de un momento difícil. Ayuda a externalizar lo que tenemos adentro. En el Borda ves mucha gente que está tirada en una cama sin hacer nada y que se siente improductiva. Entonces los que venimos de afuera planteamos algo que se mixtura con ellos que plantean otra cosa y de esta manera, se genera un grupo colectivo que no es el Borda sino un taller con gente de afuera y de adentro. La identidad es el taller. El tipo después de pintar se va con algo y con un pensamiento a futuro de “yo quiero hacer esto”. Queremos generar una terapia de otro lado, que no es la de la pastillita sino la del contacto humano.
Plantean el arte como una terapia
Si se hace una estadística de los resultados, se sentaría el precedente de que esto sirve. No es que somos 10 hippies que venimos a hacer cosas porque tenemos ganas de estar con los loquitos y nada más, sino que nuestra idea es que la gente que está adentro vea una posibilidad de ponerse a producir. No lidiar, acompañarlo en su vida, en su forma de pensar, porque no son gente mala. El motor de vida de ellos es el cariño. Hoy estamos exentos de amor en todos lados en esta sociedad, el amor esta tachado por pesos. Como el cuadro que hizo hoy Miguel, un corazón con el signo de pesos. Mucha de la gente que está afuera y es sana le cuesta sobrellevar la vida, no es solo acá.
¿Además de los trabajos que genera en ellos el taller?
Hablando con un médico el otro día nos decía que ellos carecen de discurso, entonces haber hecho la exposición por ejemplo, hace que ellos se sientan artistas, es una canalización hacia un proyecto de vida “Uy, yo sí puedo hacer algo” porque en realidad están en el Borda que es el residuo de la sociedad. Es como un cable a tierra, lo que notamos es que después de tantas pastillas o tanto medicamento ellos están en una constancia de volados, no están sobre un suelo, no tienen un lugar, están en un NO-lugar, no tienen un discurso sobre ellos mismos.
¿La sociedad enloquece?
A veces te volvés más loco porque te aíslan y te estigmatizan. Hay gente que está muy sola y eso te vuelve loco. Nadie está exento de hacer una locura porque creo que a todos se nos va la mente. Las situaciones extremas, la contradicción de no entender porque hay gente que se muere de hambre o porque “yo mato gente”. Acá hay milicos que no entienden porque mataron gente, no pueden resolverlo y terminan “chapita”.
¿Y no les da “cosa” lidiar con un represor?
Mientras que venga y no falte el respecto, todo bien. Sino entrás nuevamente en esta cosa del sistema de vos sí, vos no. Había un tipo que era policía y se había mandado una macana siendo policía entonces zafó de la cárcel metiéndose acá. Dibujaba “PFA” en grande. Igualmente, el tipo está acá también porque lo volvieron loco, no es que se pasa por loco, es una contradicción andante. Porque está en el único pabellón donde hay asambleas y escucha a los demás y trata de resolver los problemas. Y por otro lado es un facho. No entiende qué son las fuerzas represivas a quienes respondió, no entiende que hay un sistema, que hay una clase social que tiene la policía para defender tal régimen sino que el tipo te dice “a mí me pagaban y yo hacía mi trabajo. Y como me pagaban mal me mandaba cagadas y como eran negritos y yo policía les pegaba”. Yo creo que la mayoría de los policías están locos.
Con respecto a la exposición que hicieron en la Boca y en el Borda mismo ¿Hubo respuesta de la sociedad?
Creemos que todavía no llegamos a esa etapa. Esa etapa es la que vamos a encarar en 2010. La idea es llevarlos a ellos para que puedan representar sus trabajos y poder sacarlos del Borda.
Al término del taller, luego de la puesta en común de cada pintura, hubo un brindis con gaseosas y pan dulce, fue la última clase de 2009. Uno de los internos, destacado contador de chistes, les agradeció explicando que gracias a ellos todos “se sienten menos solos y más contentos”.

Por Micaela Cicioli











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