
La UBA comienza el largo camino de elección de los decanos y del rector

Por Marcos López Beltritti
Luego de cuatro años del conflicto que dejó a la UBA sin rector por un período, docentes, graduados y estudiantes vuelven a las urnas sin un cambio sustancial en las reglamentaciones cuestionadas en 2005. El año que viene se hará la elección del rector, donde Rubén Hallú buscará otros cuatro años en el cargo.
La UBA ha comenzado el largo proceso que terminará en la elección del nuevo rector el año próximo. Los profesores, graduados y estudiantes de las trece sedes de la Universidad más grande del país están votando, en diferentes fechas hasta finales de octubre, a quienes los representarán en el gobierno de cada Facultad.
El complejo sistema electoral universitario tendrá su parada más importante a mediados de septiembre, cuando el claustro estudiantil, el más numeroso, vote a sus representantes en el Consejo Directivo de cada Facultad. Ese órgano es el que elije al decano. Todos los miembros de esos consejos, elijen luego al rector, en la Asamblea Universitaria.
En 2005, la movilización estudiantil generó un conflicto que dejó a la UBA sin rector durante casi un año. Entonces se reclamaba mayor participación juvenil en el gobierno universitario, además de una apertura del claustro de Profesores, entre otros reclamos de “democratización” que llevaba adelante la Federación Universitaria de Buenos Aires (FUBA), que representa a los estudiantes. Finalmente, Rubén Hallú, quien era decano de Veterinaria, fue elegido rector.
Según el Estatuto Universitario, los Profesores, los Graduados y los Estudiantes participan del gobierno de cada Facultad a través de representantes, divididos con un criterio que es el eje de los reclamos de los alumnos: el 50% de los miembros de los cuerpos que gobiernan las facultades corresponden a los docentes, mientras que egresados y estudiantes se quedan con un 25% cada uno. Desde 2006 a esta parte, se realizaron cambios en algunas cuestiones que reclamaban los estudiantes, pero no en la división del cogobierno.
Sin embargo, no parece existir el mismo nivel de participación estudiantil que en años anteriores. “Está más derechizado que en 2005, la izquierda quedó muy debilitada y dividida, sobre todo después del tema del campo”, asegura Florencia Jakubowicz, consejera directiva por el claustro estudiantil de Filosofía y Letras.
Esta “derechización” es el avance de los partidos que sucedieron a Franja Morada y otras agrupaciones, que amenazan con ocupar los espacios que habían ganado los múltiples partidos y frentes de la izquierda, que no logran acordar espacios políticos comunes.
A ello se suma que el MST, uno de los partidos más fuertes entre los estudiantes, viene perdiendo fuerza y militantes, sobre todo luego de la crisis del campo, donde el partido, que a nivel nacional representan Vilma Ripoll, Marcelo Parrilli o Patricia Walsh, apoyó el reclamo agropecuario. Es el caso de Jakubowicz, que se separó por entonces del MST para sumarse a proyectos políticos que no sobrepasan los límites de su Facultad.
Los decanos que se identifican como de centroizquierda parecen ser los más comprometidas en esta “derechización”. Jaime Sorín y Héctor Trinchero, de Arquitectura y Filosofía y Letras respectivamente, podrían ver desplazados a sus espacios políticos, mientras que Jorge Aliaga (Exactas) y Federico Schuster (Sociales) parecen mantener su poder.
En algunas facultades, profesores y graduados ya votaron. Psicología, Veterinaria, Medicina, Ciencias Económicas y Derecho no parecen tener problemas para que sus actuales decanos, o sus aliados, continúen por cuatro años más al frente del decanato. Así, parece abierto el camino para que Hallú siga siendo el rector de la UBA por cuatro años más.











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