Kraft, piquetes y despidos

Por Marcos López Beltritti

Pacheco y la fábrica de la ex-Terrabusi fueron el origen. Los medios de comunicación y la sociedad en general vieron rápidamente cómo un conflicto de un poco más de un centenar de trabajadores despedidos tomaba una escala nacional y se transformaba en la insignia de otros reclamos.

La empresa Kraft, dueña de la marca Terrabusi en Argentina, es una multinacional de la alimentación de origen estadounidense. Hace aproximadamente un mes y medio comenzó el conflicto cuando 157 empleados fueron desplazados de sus puestos de trabajo, sin indemnización, acusados de “privar de su libertad” a un grupo de administrativos, en el marco de una asamblea en julio. En ese momento, los trabajadores pedían más medidas contra la Gripe A.

“La empresa se burla de las autoridades nacionales y provinciales” al no acatar sus resoluciones, afirmó Jorge Penayo, miembro de la Comisión Interna que representa a los trabajadores de la planta de Pacheco. “Lamentamos que el gremio no tenga una posición firme y sólo aparezca cuando parece cerca una solución”, disparó.

Para Penayo, la empresa Kraft no da muestras de buscar destrabar el conflicto. “El ministro de trabajo (Carlos Tomada) les pidió que fueran dando gestos de distención, pero hoy no nos dejaron entrar a los miembros de la Comisión Interna y la policía sigue dentro de la fábrica”, graficó.

Pero desde mediados de septiembre esta situación tomó un giro. La falta de apoyo del sindicato de la Alimentación llevó a que “los estudiantes y los sectores sociales estuvieran obligados a salir a la calle a defender a los trabajadores”, según explicó Cristian Henkel, presidente de la Federación Universitaria de Buenos Aires (FUBA). “Si la empresa reincorpora a los despedidos, este conflicto se termina, y eso es nada más y nada menos que acatar lo que dijo el Ministerio”, aseguró el dirigente estudiantil.

Los universitarios, junto con la Corriente Clasista y Combativa, algunos sectores de la CTA y numerosas organizaciones sociales son los que vienen utilizando el modo de protesta que ha logrado llamar la atención: el piquete. Cuestionados por muchos transeúntes y vistos con cautela por las autoridades, los cortes de calle han logrado que la sociedad esté hablando hoy del conflicto de Kraft.

Pero este conflicto sacó otros a la luz. Durante el martes 29, varios grupos interrumpieron puntos clave de la Capital y el Conurbano bonaerense, con reclamos distintos, pero relacionados: el problema es el trabajo. O más bien, su falta. Ya sea para que no cierre una fábrica, para que se reincorpore a trabajadores o para que se distribuyan sin intermediarios políticos los planes de empleos a través de cooperativas anunciados por la Nación, la lógica del piquete vuelve a aparecer como la única forma útil de reclamo para miles de personas que, de otra forma, no estarían en las tapas de los diarios. Y, para qué negarlo, tampoco aquí.
 

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