
Entrar en la Universidad de Buenos Aires

“LEGALIZACIÓN DE TÍTULOS SECUNDARIOS: SUBSUELO DE 11 A 17 HS” informa un cartel en la recepción de la sede Uriburu. Una cola de futuros estudiantes se enfrenta al empleado detrás del mostrador, que los asesora con paciencia y dedicación. Medios Lentos se infiltró en esta odisea, te lo cuenta en carne propia y te sugiere algunos tips.
Primera etapa: Trámites
-“Te conviene venir a las 8hs para hacer la cola porque dan sólo hasta 800 números por día”, lanza el señor de la fotocopiadora.
-“Pero.. ¿no empiezan a atender a las 11hs?”- replica confundida una muchacha de la cola.
-“Sí, pero a las 11hs ya no van a quedar números, te conviene estar a las 8hs para hacer la cola y sacar el turno, ¿tenés todo no?”.
La joven asiente con la cabeza y comienza a sacar fotocopias del DNI (primera y segunda hoja) y del título secundario…
- “Mmm… pero éste no te sirve, éste es para poner en el cuadrito ¿no ves que dice para uso ceremonial?, el que tenés que traer es el chiquito- Se apiada de la muchacha el señor.
-“Pero terminé el secundario hace 10 años, ¿ahora qué hago? No sé donde lo tengo”- explica la señorita al borde de la desesperación.
-“Andá al secundario y que por lo menos te den un certificado de que el título está en trámite”.
La cara de la futura estudiante universitaria da la sensación de esas pesadillas en donde la puerta en vez de acercarse se aleja a cada paso. Como si en vez de avanzar retrocediera. Ya resignada agradece y se va en busca del certificado.
El subsuelo está rebasado de gente. No sólo un aula inmensa repleta de personas, sino que también una cola que llega hasta el final de la sala, da la vuelta, hace un rulo y continúa. Muchos llegan despistados hasta el final y tienen que volver al principio. En fin, una cola literalmente interminable de aproximadamente 800 personas. Las caras de descontento entre los futuros universitarios son: un 20% mal humoradas, contra un 80% con aires de Buda. Algunos con el “Ommm” a flor de piel y otros con miradas orgullosas por estar prontos a formar parte de la Universidad de Buenos Aires. Se respira un aire de ¿agradecimiento? algo así como decir “por lo menos continuamos con el orgullo nacional de asistir a la universidad pública”; o de ¿aceptación? para luego la resignación a lo inevitable. Algunos cabecean, otros toman mate, leen, inclusive los que prefieren despatarrarse en el suelo a ocupar un asiento.
Luego de repartidos los números, todo es mucho más relajado. Un panel electrónico muestra la sucesión numérica. “Del 400 al 450 por aquí”, dice un administrativo en voz alta (no tan alta dado el volumen de gente y espacio). Los 50 “números” se levantan, lo que significa que son los próximos. Por suerte los administrativos atienden amablemente y con una celeridad asombrosa. Agarran los títulos, les ponen un sello, tres pesos en ventanilla y listo. Legalizado. Primera etapa superada, ya un pie dentro de la Universidad.
Antes de finalizar por completo la inscripción aguarda otra cola de hora, hora y media, para recibir la “libreta temporaria” y la clave de acceso para inscribirse en las materias vía web. Para los que correctamente pudieron ingresar sus datos, una salvación. Para los que tuvieron problemas, y a modo de” bonus track” otra hora de cola para desbloquear la clave. A pesar de ello, anotarse vía net es un avance que vale la pena destacar.
Segunda parte: El recibimiento
Al obtener la libreta y el link, sólo queda anotarse en las materias y esperar el inicio de la cursada. Parece sencillo, hasta básico, pero para aquellos estudiantes recién salidos del secundario verse solos ante la inmensidad y desorganización de la U.B.A hace que algunos se sientan un tanto perdidos.
Para todos ellos, casi atajándolos, existe una agrupación llamada Unidad Estudiantil de Sociales (UES), quienes en el primer piso de la Facultad organizan charlas informativas sobre las distintas carreras y cátedras para los recién ingresados. Esta agrupación tiene 10 años en la facultad y está orientada a hacer políticas para el claustro estudiantil, reivindicando el compromiso social de los movimientos estudiantiles de las décadas del 60` y 70`.
Sus actividades abarcan distintas formas. Desde una revista en donde discuten la integración de la universidad pública comprometida con los problemas sociales, hasta “Informe y coyuntura” que es un ciclo en el que a través de encuentros interdisciplinarios tratan problemas de agenda pública.
Cara a cara con la UES:
Florencia Aguilera tiene 22 años, es estudiante de 3er año de sociología y milita en esta agrupación.
- ¿Interactúan con otros partidos de izquierda como el PTS o PO?
-Nosotros tenemos un debate muy fuerte con lo que fue y es la izquierda Argentina a lo largo de toda la historia. Tenemos nuestras diferencias ideológicas y políticas, pero rescatamos el consenso, hay que aprender a escucharse. Si no, es muy difícil llevar adelante ciertas iniciativas.
-¿Son peronistas?
-Sí, igualmente no todos los compañeros que hoy están en la UES lo son. Creemos que el peronismo fue uno de los movimientos nacionales y populares que respondió a una causa social del momento, a una coyuntura política. Después, el hecho de que el peronismo sea un fenómeno complejo que ha cambiado y ha tomado diferentes formas, es otra cosa. Nos reflejamos dentro de la contradicción “imperialismo- nación” ideológicamente. Nos identificamos con autores como Roberto Carri, que fue uno de los sociólogos desaparecidos en la última dictadura militar.
-¿Cuáles son las diferencias más significativas con la izquierda?
- En como conceptualizan el estado. Para nosotros es una herramienta que depende de quien la tenga y para qué. En el peronismo fue en beneficio de los trabajadores o de las clases más humildes, fue una circunstancia social que respondió a esos intereses. Como dice el leninismo, la concepción de que el estado sea una herramienta para llevar un cambio depende de quién esté en manos del estado. Me parece que ahí está la contradicción entre el imperialismo y la nación.
-¿Te referís a lo ideal vs lo posible?
- El marxismo es una teoría compleja dentro de lo que es América Latina. Es válida sí, pero fue buena en otro momento y en otro lugar. Hay que ver en América Latina cómo se lleva adelante. Si sos peronista sos cerrado y dogmático, y ese es el problema. Eso es lo que muchas veces le criticamos a la izquierda, no poder discutir. Están siempre en el mismo círculo.
-¿Qué proponen ustedes?
- El tema es cómo se llega a los estudiantes. Cuando nosotros hablamos de política, hablamos de discutir lo público, lo que es de todos. Por ejemplo la universidad, la realidad, eso no es ajeno a nadie. El tema es que la política tuvo otra concepción después de las consecuencias de la dictadura y de la década de los 90`. El objetivo es tratar de dar otro concepto sobre qué es la política y cómo hablar con el estudiante de cuestiones que son básicas para todos.
-¿Qué le decís a un estudiante que te dice que la política es una mierda?
- Se suele escuchar mucho. La des-acción, pero eso no responde al individuo, a la persona, es algo macro. Es la consecuencia de… Es el producto social de un espíritu de época. Ahí justamente es donde hay que empezar a hablar con ellos para ver cómo volver a creer que no todo está perdido. Y cómo, desde su lugar, puede aportar lo mínimo que sea. Donde sea. No llamarlo “militante”, porque el hecho de llamarlo así es fuerte y choca. Hoy día se prefieren jóvenes que estén con el paco o con el alcohol a jóvenes pensando o estudiando. Y se habla de esa elección por propia voluntad, cuando en realidad la situación es mucho más compleja. Justamente, desde la sociología podemos decir que es un problema social y que buscamos una solución para ello.
-¿Cómo se trata?
- Una manera de hacerlo es trabajándolo en la universidad, que es de donde van a salir diferentes cuadros técnicos que van a conducir el país. Quienes van a tener diferentes responsabilidades en el estado. Por un lado la idea de lo público, que es revalorizar el compromiso que uno tiene con la educación, a través de diferentes políticas como, por ejemplo, estar con los estudiantes. El compromiso estudiantil es cuidar y valorar lo que se tiene. Ése es uno de nuestros desafíos.
Por Micaela Cicioli











Comentarios
Dejanos tu opinión