
El gobierno y un nuevo escenario

El kirchnerismo empieza a sufrir con intensidad el cambio del ambiente político. Luego del conflicto con el campo, en 2008, ya habían abandonado las filas del oficialismo varias figuras políticas; en junio pasado, el gobierno perdió buena parte de su caudal electoral, aunque recién el 3 de diciembre se expresó la nueva composición del Congreso.
Pero hasta ahora, el gobierno mantiene la iniciativa política. Es decir, sigue definiendo los temas sobre los que se discute y la oposición plantea su rechazo parcial o total, mientras que sigue sin lograr un punto de encuentro mucho mayor que su rechazo al kirchernismo. En marzo, cuando el Congreso retome sus sesiones, el Frente para la Victoria deberá demostrar si es capaz de continuar marcando agenda.
Sin embargo, los tiempos han cambiado. Más allá del Congreso, son varias las actitudes de otros órganos del Estado que han cambiado con respecto al Poder Ejecutivo. Es el caso del Poder Judicial, donde la Corte Suprema da cada vez más muestras de autonomía, sigue pidiendo un presupuesto propio -no dependiente del Gobierno- y se erigirá en árbitro de importantes cuestiones, como el reparto de fondos a la provincias, la aplicación de la nueva Ley de Medios -que tres jueces rechazaron en las últimas semanas de diciembre- y el uso de las reservas del Central para el pago de la deuda externa.
En ese punto hay, también, otra novedad. Aunque el Banco Central es autónomo del Ejecutivo, el gobierno no había tenido problemas para aplicar sus políticas allí. Pero la creación de un fondo para garantizar el pago de deuda pública llevó a Martín Redrado, titular del organismo, a pedir a sus asesores legales que analicen el decreto presidencial. El temor es que las reservas del Central pasen a ser objeto de los reclamos judiciales de los llamos "fondos buitres", que no entraron en el canje de deuda.
En el plano sindical, los "Gordos", un grupo de importantes gremios como Sanidad, Luz y Fuerza o Comercio, han dado muestras de autonomía respecto al Gobierno. En los últimos días, Oscar Lescano, de Luz y Fuerza, señaló que ve al vicepresidente Julio Cobos como próximo presidente, debido a la fragilidad interna del justicialismo. Estas afirmaciones están lejos del apoyo incondicional del titular de la CGT, Hugo Moyano.
Así, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner se enfrenta a un año en el que ya no contará con las mismas comodidades para llevar adelante su gobierno. Sin embargo, el kirchnerismo ya demostró sus fuerza frente a las adversidades, como cuando perdió la votación en el Congreso por las retenciones móviles o luego de las elecciones de junio. El tiempo será el que marque la nueva situación política con la que gobernará la jefa de Estado en su tercer año de mandato.
Por Marcos López Beltritti











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