De lo general a lo particular

Detergente, mozarela, velcro, leche y plástico a primera vista no tienen nada en común. Sin embargo son las mismas personas las que hacen que todo esto llegue a nuestras casas: los científicos, trabajando para la producción de cosas que parecen simples pero tienen un comienzo bastante complicado.
La doctora Rosa Erra Balsers, profesora de la Universidad de Buenos Aires e investigadora principal del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas ( Conicet ), explica cómo desde su trabajo de laboratorio se aplican los avances científicos que llegan envasados a nuestras heladeras, alacenas y placeres.

¿Cuál es tu área de investigación y cuál es su aplicación?

En un principio trabajé con equipos que transforman las moléculas al estado gaseoso mediante calor, que se llaman espectrómetros de masa, y a partir de eso se saca información: el peso molecular y la fórmula mínima, ambos muy importantes en química. Hubo gente que se dio cuenta de que podían transformarlas sin usar calor, entonces en la década del noventa empezaron a aparecer equipos comerciales que permitían hacer eso. Si uno usa calor, prácticamente todas las moléculas biológicas se descomponen, entonces no se puede pasar una proteína, hidratos de carbono o un lípido. Gracias a un proceso fotoquímico, que es mediante la interacción de la luz, era posible hacer ese pasaje mágico al estado gaseoso y además usar eso para obtener información de esas moléculas.

¿Y eso dónde se observa fuera del laboratorio?

Tiene una aplicación muy grande porque en la actualidad fundamenta una técnica que te permite por ejemplo ver la calidad de la mozzarella. Porque cada leche tiene una mezcla de proteínas que es característica, y antes las proteínas no había forma de analizarlas. Con esta nueva técnica uno puede analizar las proteínas del pedacito de mozzarella, tenerlas en solución y pasarlas al estado gaseoso y ver cada ion molecular. Incluso se puede saber la adulteración.

¿Cómo se hacen conocer las investigaciones científicas y su trascendencia a la gente?

Ayuda mucho la campaña simple. La campaña que el individuo pueda entender, a través de medios como la televisión, porque casi todo el mundo tiene una tele. Y a través de las escuelas, en la educación. La gente no asocia el mundo científico con el cotidiano porque no se lo cuentan. La mayoría respeta más al área biológica por que siente que está más directamente relacionada con uno. Pero hay otras cosas que forman parte de la vida diaria. Cómo se controla la leche maternizada, cómo se controla que una botella de plástico está contaminada o no, y ahí es donde hay química básica.
Otra área es la de la higiene, por ejemplo, porque un detergente es un producto sintético, es consecuencia de un proceso de investigación básica, lo mismo ocurre el uso de elementos que protegen la salud dental, ya que eso se enseña en escuelas primarias. En plásticos, el hecho de que puedas construir una vivienda con más durabilidad en algunas partes es un desarrollo tecnológico. Pero el acercamiento o la asociación tienen que ser a partir de la escuela primaria o con cosas muy simples y en medios masivos. Porque en el concepto del plástico está entonces la relación de por qué se puede tener, porque hay alguien que desarrollo eso, y que eso viene de un trabajo de laboratorio. Los abrojos que todo el mundo conoce, eso viene de investigación en polímeros, todo trabajo científico.

¿Por qué cree que en nuestra sociedad no está clara la aplicación de la ciencia en la vida cotidiana y su trascendencia?

Hay sociedades que veneran al profesor universitario, y sobre todo cuando el profesor está asociado con ciencias duras, por que viven en donde el beneficio de haber invertido en ciencias lo sienten en su nivel de vida.
En países donde entran a un lugar y hay una puerta automática, que ni bien se acercan hay un detector infrarrojo, que cuando van al baño se les levanta la tapa del inodoro porque hay otro detector infrarrojo, ese individuo aprecia lo que puede hacer un investigador en investigación básica porque su sociedad le devuelve. Pero alguien que vive en condiciones mínimas para sobrevivir no se le puede pedir que entienda, entones en nuestra sociedad es muy difícil. No se le puede pedir a un 30, 40% de la población, con necesidades mínimas no cubiertas, que entienda que lo que hace una investigador lo ve reflejado en algo que le mejora la vida, lo que sí puede hacer es trabajar desde la educación.

Daniela Raschcovsky

 

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