
“Aguantame, en 10 minutos estoy…”

Por Julián Marini
No es la era de lo instantáneo, no es la era de “el tiempo real”, no es la era del vértigo o la súper velocidad. Es la era de “los 10 minutos”. Así se empieza: en 10 minutos llegamos, en 10 minutos te llamo, en 10 minutos se hace un puré, en 10 minutos se hace una hamburguesa.
La verdad es que es en menos tiempo. Pero el “10 minutos” no da cuenta fiel de todos los segundos que hay en él, sino más bien hace referencia a un espacio de tiempo reducido, que no tiene una cantidad de minutos definida. Es una forma simbólica de medir nuestra disponibilidad. 10 minutos es, ni más ni menos, que la unidad de medida del tiempo con el que creemos disponer en estos días. Ni una hora, ni un rato, ni una tarde, ni toda una noche. “¿Venís a mi cumple?” “si, paso 10 minutos a saludarte”… JA! No queda tiempo para nada, ni tiempo para nadie. Solo nos quedan diez minutos. No se afuera, no se a otros, pero yo, acá, vivo así. “¿tenés un rato para charlar?” no, tengo 10 minutos. En 10 minutos tengo que cocinar un texto, en 10 minutos paso. Y así todo el día o todos los días, viviendo en porciones. Todo el tiempo, ningún tiempo. Me subo al subte con la esperanza de llegar en 10 minutos ¿para qué?... para ganar otros 10 minutos que tal vez los use para… ¿saludar a un amigo? ¿Llegar a casa y que no estén dormidos? ¿Hablar un ratito por teléfono ya que a ella solo la veo una vez por semana? Puede ser, pero ojo, siempre y cuando… tenga 10 minutos.
¡Pero para! ¡Stop!, quédate quieto, ¡aguántame 10 minutos! Siempre son 10 minutos, si, es verdad. Pero porque vos querés, porque yo quiero… por tu/mi ansiedad, por tu/mi imposibilidad de disfrutar el momento. Por la incapacidad con la que nos infecto el furor de la comunicación instantánea para hacer algo tan simple y natural como esperar un cachito.
Respirar un poco más, hablar más pausado, caminar más lento. No pienses que vas a hacer, pensá en qué estás haciendo. No pienses en llegar, pensá en ir. Porque al fin y al cabo, muchos “10 minutos” hacen una hora, muchas horas hacen un día, muchos días hacen un mes… y muchos meses hacen un año. Y sí, muchos años… hacen una vida. Al fin y al cabo, no tenés 10 minutos, tenés una vida y eso es lo que tenés que vivir. La vida.











Comentarios
Dejanos tu opinión