¡Ey!, animate a decirlo, respetá la cultura

¿Es mejor un circo Francés que uno Argentino? Como en la mayoría de las situaciones unos dirán que sí, otros que no, ya que no existen las verdades absolutas. Las soluciones a los problemas públicos varían acorde a la ideología que se practique. Están las personas que consideran que la mano dura formará una mejor sociedad y están los que creen que la mano dura solo genera más exclusión y apuntan a una política de integración social.

Darío Ramos tiene 41 años y es el presidente de la cooperativa y espacio cultural “Trivenchi” que a través de la disciplina circense ofrece talleres y espectáculos en donde es prioritario tanto el intercambio cultural como el mejoramiento de las condiciones psicomotrices guiados por lo lúdico.

Este grupo ya tiene nueve años de historia y son 15 los profesores que dan distintas actividades a la gorra en el barrio porteño de Constitución. Todo comenzó con un puñado de artistas autogestionados que a partir de la toma de un inmueble dieron lugar a la “semilla” de lo que actualmente es Trivenchi. Luego de desarrollar durante algunos años distintas actividades en Palermo, el verdadero dueño recuperó el lugar en el 2003. Las autoridades gubernamentales de aquel entonces, valoraron el trabajo que había hecho Trivenchi y les cedió el actual espacio. Este centro cultural queda en Caseros 1712 en el barrio porteño de Constitución y circulan 1000 personas por semana entre talleres y funciones de circo. Darío asegura que el nivel de formación de los profesores es muy bueno, además de ser la única alternativa ya que no existen otras posibilidades en la Ciudad donde se puedan tomar clases integrales de circo a la gorra. Cuenta también que cualquier trabajo de acrobacia aéreo, por los elementos que requiere y la capacitación no baja de los ciento y pico de pesos. Es por eso que la función de la cooperativa es lograr el acceso para toda la comunidad y de esta manera cumplir una función de comunicador social.

La función de los domingos…¿funciona como merendero?
Darío Ramos: No simplemente es un espectáculo de circo. Lo que pasa es que en un momento de la obra hablamos de lo bien que le hace a los niños tomar leche y les hacemos como un regalo. Aparecemos y les servimos un vaso de leche con galletitas en medio de la función.

-¿Qué capacitación tienen los 15 profesores que dan clases?
DR: Hacemos un staff de gente que esté recomendada y que sepa el trabajo en su área. No es que tomamos a cualquiera que viene. Hay una cooperativa que gestiona eso, vemos que trabajo hizo, de donde viene. Porque para trabajar con adolescentes y niños tenés que tener mucho cuidado. Además pensá que vienen desde niños de 5 años hasta señoras de 82.

¿Viene gente de todo el barrio?
DR: Viene todo el mundo acá, no solo la gente del barrio. Porque en todos estos años Trivenchi realizó muchas conexiones. Estamos dentro de los 10 circos más famosos de Argentina. Los extranjeros vienen. Todo el tema del arte alternativo desde 2001 creció mucho, y este tipo de disciplina se maneja de boca en boca. Se corre la bola de que si vas para Buenos Aires pases a visitar a unos chicos que tienen un galpón de circo, dan funciones y si tenés un espectáculo podes ir hablar con ellos y podés presentar. O sea, si yo me voy al San Martín es todo un protocolo para presentar ahí. Quizá mi espectáculo es bueno pero los espacios y los medios no favorecen para que uno pueda montar algo. Siempre estamos, el espacio y la forma de trabajo que tiene Trivenchi favorece eso, de poder abrir las puertas para mostrar el arte y hacer el intercambio.

¿Qué opinión tenés del “Polo circo internacional”?
DR: Nosotros tenemos serias diferencias con el gobierno de la Ciudad. Hicieron el Polo Circo acá a 10 cuadras. Trajeron a 10 compañías francesas y una serie de palabras que parecían sacadas de nuestra página. Primero me parece que no estamos en un momento como para hacer esa inversión de dinero y más sabiendo que ellos reciben subsidios de su gobierno, allá es más reconocido lo artístico, tienen una cultura de arte callejera. Acá nos querían desalojar, no nos pagan un mango y encima nos ponen un circo a 10 cuadras.

¿Y que hicieron?

DR: Montamos otro circo, pero de protesta en la puerta de la jefatura de gobierno. Fueron acciones creativas y artísticas, en ningún momento fuimos con palos. Nuestro trabajo es desde el humor, la creación y fuimos a manifestar nuestro rechazo a eso. Encima cobraban 25 pesos la entrada. Entonces tan popular no es. En el barrio Constitución pagar 25 pesos, si tenés 4 pibes… Acá las familias son numerosas, es una utopía ver circo francés, además de que son obras que también podemos ofrecer nosotros.

¿Los quieren desalojar?
DR: Sí, estamos con una medida cautelar porque hay un avance del gobierno actual por querer desalojarnos. Lo que nos sostiene no solo es el grupo de Trivenchi sino también la comunidad del barrio. Mucha gente se acercó y se solidarizó. Recién ahora vemos que si nos unimos podemos frenar el avance de una cosa que no tiene lógica que es querer sacar a las familias de las casas, querer cerrar sistemas de salud. Tampoco quiero hacer política en contra de Macri, yo la política que quiero hacer es la de dar a conocer el por qué estamos acá, y defender nuestros derechos como trabajadores. Si él hace mal las cosas obviamente uno lo va a decir, pero no es que quiera desprestigiarlo. Por algo lo habrán votado, yo no lo voté, pero bueno la gente quería ver un cambio: ahí está el cambio y es desastroso. Yo estoy hace 6 años trabajando acá y nunca recibí un llamado para sentarnos a hablar para ver qué se puede hacer en conjunto. Siempre fueron amenazas mandando algún puntero político para ver si no queremos tranzar por un mejor galpón. Esas cosas son muy feas. Acá hay una cooperativa que hace un trabajo y si el gobierno es serio me parece que lo tendría que contemplar.

¿Qué política tiene Trivenchi?
DR: Nuestro sostén es saber que le estamos llevando una alegría a un niño o haciendo un trabajo en alguna villa o algún hospital. Hoy en día que se habla de la inseguridad de bajar la imputabilidad de los menores, a mi me parece que antes que castigar hay que preservar y educar. Y un trabajo de un centro cultural puede ser una herramienta para que esos chicos que están marginados o excluidos puedan tener una muleta para poder jugar, para poder tener una disciplina y poder insertarse en la sociedad desde otro lugar. Entonces me parece nefasto que primero se atente contra los centros culturales y después se hable del castigo y la inseguridad, pienso que hay que trabajar desde otro lugar, no desde algo arbitrario y fascista, de si esto no sirve lo corto y lo saco.

¿Cómo se evoluciona a través de lo artístico?
DR: Trivenchi enseña a tener una evolución no solo como persona. Está bien que tengas 20 años y hagas semáforos pero si tenés 30 o 40, ya digamos que el semáforo fue una etapa para juntar y después tenés que progresar un poco. Obviamente que es una muleta para salir a trabajar ¿no? Pero después tendría que evolucionar como artista.

¿De qué manera?
DR:
Con esto de abrir la puerta, cobrar a la gorra y brindar talleres. Me parece que lo humano ahí está contado, porque sino uno puede ir a trabajar a otro lado. Yo soy profesor de joya e instructor de yoga terapia inclusive. Podría irme a trabajar a un spa. Trabajé en Megatlon, en la Lucila, pero no es lo mío.

¿Qué te hizo estar acá y no estar allá?
DR: Ya este espacio seduce y por otro lado la gente valora mucho más la gorra y un trabajo de puertas adentro que ir a un Megatlon donde la señora está andando en bicicleta leyendo la revista “de moda”. Por eso, no nos importa si la señora tiene tacos o no tiene tacos, acá todos se descalzan... Defiendo más los centros culturales, esa es mi postura política, no como en los gimnasios que te ponen la música al palo, te sacan la plata y los profesores ganan una miseria.

Micaela Cicioli

 

Autor

Comentarios

Dejanos tu opinión

El contenido de este campo se mantiene privado y no se mostrará públicamente.